
Cuando uno habla con ellos, lo primero que encuentra es cortesía. Son respetuosos y amables. Una vez pasa el cortejo de la presentación, los dos, sin mediar palabra, adquieren una actitud seria y se comportan como un par de altos ejecutivos dispuestos a cerrar el negocio más importante de su vida. Ahí, precisamente, está la clave del éxito: responsabilidad.Ambos tienen muy claro que la música es su negocio. Componerla, producirla, mostrarla, arreglarla, hacerla tentadora, y el último secreto: venderla.Cruzar mercados no es una tarea fácil. Requiere de trabajo, promoción constante, giras de radio y en algunos casos extremos algo de escándalo. Wisin y Yandel, obrando como dos expertos financistas, saben que ellos ya superaron la época del alboroto. Su negocio, y con estos me refiero a ellos mismos, dejó atrás la época de la “tiradera”, ya no hay tiempo para eso. El mundo es muy grande y el viento está a su favor, por eso los vemos preparando el siguiente “golpe”, analizando cual será el siguiente concierto o con quién grabarán. En su carrera, especialmente este año que termina, se nota la estrategia y, como ya lo dije, día a día crecen las fans rendidas ante ellos.El más reciente álbum titulado “La Revolución” terminó el año como el más importante en la categoría Rhythm para la revista Billboard. “Me estás tentando” y “Abusadora” terminaron también entre las veinte más populares del año y “Gracias a ti” a dúo con Enrique Iglesias, está esta semana coronando el Top 50 entre las canciones latinas más populares.
